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Cuánto cuesta de verdad una página web para empresa

Casi nadie responde a esto en público. Aquí están las cifras reales, incluidas las nuestras, y los casos en los que la respuesta honesta es no gastar nada.

Preguntas cuánto cuesta una web y te contestan "depende, agendamos una llamada". Depende, sí. Pero también tiene un rango, y cualquiera que haya hecho unos cuantos cientos de presupuestos lo conoce más o menos. No decirlo os hace perder el tiempo a los dos.

Las cifras de abajo se verificaron el 12 de agosto de 2026 sobre listados publicados por estudios y agencias españolas. Los precios se mueven: desconfía de cualquier guía con más de un año, incluida esta si la lees mucho después.

La respuesta corta

Para una pyme española, en 2026, una web profesional suele estar entre1.500 € y 5.000 €. El rango completo del mercado va desde unos 1.200 € hasta más de 25.000 €, porque abarca dos cosas distintas: unas páginas que explican qué haces, y una web que además hace funcionar parte de tu negocio.

Cómo se reparte el mercado:

  • Plataformas y suscripción tipo Wix: alrededor de 19 € al mes. El coste real es tu tiempo.
  • Landing page: entre 450 € y 900 €.
  • Web para pyme: entre 800 € y 2.500 €.
  • Web corporativa de agencia: entre 1.500 € y 5.000 €, y hasta 8.000 € en agencias más grandes.
  • Freelance: entre 500 € y 2.500 € para trabajos equivalentes.
  • Tienda online: desde 1.800 € a 2.000 €, y sube con el catálogo.

El solapamiento entre tramos es lo importante. Un presupuesto de 2.000 € puede venir de un buen freelance o de una agencia mediocre, y el precio por sí solo no te dice cuál de los dos es.

Qué mueve de verdad el presupuesto

El número de páginas importa menos de lo que la gente cree. Cinco páginas en vez de tres son una tarde. Lo que cambia un presupuesto es esto:

  • Si algo tiene que funcionar. Una página que explica cómo reservar es barata. Un sistema de reservas que cobra la señal, evita solapamientos y manda la confirmación es otro proyecto, y ahí es donde está el coste.
  • Las integraciones. Todo lo que tenga que hablar con tu calendario, tu programa de facturación, tu pasarela de pago o tu base de datos. Cada conexión es el sistema de otro, con sus reglas y sus días malos.
  • Los contenidos. Quién escribe los textos y consigue las fotografías. Es el motivo número uno de que un proyecto se retrase, y si lo hace el estudio es una línea real del presupuesto.
  • Cuánto se diseña a medida. Una plantilla ajustada a tus colores no es el mismo trabajo que un diseño hecho para tu negocio. Las dos son opciones legítimas.
  • Los idiomas. Un segundo idioma no duplica el precio, pero no es gratis: traducción, URL por idioma y las etiquetas que evitan que Google los trate como copias llevan tiempo.

Los costes recurrentes que no salen en el presupuesto

El desarrollo se paga una vez. Mantenerlo vivo no. Cuenta conentre 200 € y 500 € al año entre dominio, alojamiento y mantenimiento básico, más si quieres a alguien disponible para cambios.

Pregunta explícitamente si el alojamiento se factura aparte, qué pasa si algo se rompe un sábado, y cuánto cuesta cambiar un texto después del lanzamiento. Una web barata con una cuota de mantenimiento cara detrás es una fórmula habitual, y no siempre se dice al principio.

Cuánto cobramos nosotros

Nuestros tramos publicados, para el mismo trabajo que describen los rangos de arriba. Son los números de nuestra sección de precios, no una tarifa especial para quien lee guías:

  • Web corporativa, de una a cinco páginas a medida con formularios: de €600 a €2.400.
  • Web con un sistema funcionando, por ejemplo reservas, presupuestos o un panel sencillo: de €2.400 a €4.800.
  • Aplicación interna, la que sustituye a un montón de hojas de cálculo: desde €4.800, y la mayoría se queda entre esa cifra y €9.600. Una plataforma grande se va por encima.

Los importes en euros son los precios publicados. La facturación se hace en libras, al cambio del día del presupuesto.

Después de una llamada gratuita para acotar el proyecto recibes un único número cerrado por escrito, y ese número no se mueve si no se mueve el alcance. Las apps móviles, las automatizaciones y el trabajo de IA quedan fuera de estos tres formatos y se presupuestan por proyecto.

Cuándo no deberías encargar una web a medida

Hay casos en los que contratar a alguien, nosotros incluidos, es un error:

  • Necesitas una sola página y la necesitas esta semana. Una plataforma lo hace mejor que un desarrollo a medida, y la sustituyes más adelante cuando sepas qué necesitas de verdad.
  • Todavía estás comprobando si el negocio funciona. Gasta el dinero en averiguarlo. Una web bonita para un servicio que nadie quiere es una forma cara de aprender algo que quince días de llamadas te habrían dicho.
  • Lo que tienes funciona y solo parece anticuado. A veces la respuesta honesta es fotografía nueva y textos reescritos sobre la web actual. Se lo hemos dicho a gente que venía dispuesta a gastar.
  • Tu problema real es que no te encuentra nadie. Rehacer una web que ya convierte no arregla un problema de tráfico, y el rediseño suele costarte el posicionamiento que tenías.

Cómo comparar dos presupuestos

Cuando los números están muy lejos, los alcances también. Merece la pena preguntar a los dos, por escrito:

  • ¿De quién son el código, el dominio y el alojamiento al terminar?
  • ¿El precio es cerrado o una estimación que se mueve?
  • ¿Qué queda fuera, explícitamente?
  • ¿Quién escribe los contenidos?
  • ¿Cuánto cuesta un cambio después del lanzamiento, y en cuánto tiempo se hace?
  • Si el año que viene me voy con otro estudio, ¿qué me entregáis?

La pregunta de la propiedad es la que más disgustos da, y por eso tiene una guía propia.

Conseguir un número para tu proyecto

La calculadora de la página de contacto te da un tramo orientativo en un minuto, y cualquier combinación que produzca cae dentro de los precios publicados arriba. Si prefieres contar el problema con tus palabras, hazlo así. Mándanos la versión desordenada.

Pide presupuesto gratis